¿No les pasa que un día X se levantan sintiéndose otra persona? Esos días en que no hay nada lo suficientemente triste como para tener pensamientos existencialistas, pero tampoco lo suficientemente felices como para llamar al primer contacto del teléfono y decirle cuánto se le ama. Un día de clima no tan tranquilo, pero perfectamente acorde con las imágenes visoespaciales de la mente en azul grisáceo, en el que nos miramos al espejo y ¡plop! por fin nos sentimos acorde con lo que vemos, con lo que somos.

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